Anticipa Inmobiliaria

Un momento dulce para la vivienda, Anticipa Inmobiliaria

El Sima Otoño -hermano menor del Sima que se celebra en primavera-, que se prolongará desde hoy hasta el domingo en la Feria de Madrid, se ha consolidado en el calendario de ferias inmobiliarias como uno de los puntos de encuentro fundamentales entre la oferta y la demanda de viviendas. Lo ha hecho, en parte, gracias a su situación en el calendario, a finales de año, una época tradicionalmente propicia para el mercado residencial. Pero, sin duda, el factor que más ha influido en su éxito se basa en el hecho de que, a lo largo de sus 20 años (los celebrará el año que viene) el Sima se ha convertido en una herramienta comercial de primer orden en la que confían tanto vendedores como compradores.

La edición otoñal de este año llega, además, en una situación especialmente propicia para el sector inmobiliario, lo que hace pensar a sus organizadores y a las empresas participantes en una buena feria. Y es que, tras superar siete años de profunda crisis y retomar la senda de crecimiento en 2015, el mercado de la vivienda encara este final de año en plena fase de consolidación del nuevo ciclo.

Todos los indicadores que miden la salud del sector están claramente en positivo desde hace bastante tiempo. Los precios de la vivienda han subido de forma ininterrumpida durante los nueve últimos trimestres (desde mediados de 2015), las compraventas encadenan ya 13 trimestres al alza (desde junio de 2014), al igual que la concesión de hipotecas, que, según los últimos datos publicados por el INE, repuntaron un 32,9% en julio respecto al mismo mes del año anterior.

Una nueva coyuntura

Como reflejo de esta realidad, el director del Sima Otoño, Eloy Bohúa, indica que “los principales indicadores de la feria, como el espacio contratado, el número de expositores y el prerregistro de visitantes, reflejan el cambio de ciclo que también confirman los indicadores del sector». «Estamos ante una nueva coyuntura caracterizada no sólo por una recuperación creciente de la actividad residencial, sino también de la demanda, lo que necesariamente tiene que contribuir a normalizar este sector clave en la economía de nuestro país”, añade.

Las previsiones sobre el futuro inmediato también son halagüeñas. La semana pasada, el servicer Anticipa Inmobiliaria Real Estate hacía público un interesante estudio en el que estimaba que el año terminaría con unas 481.000 transacciones de viviendas, muy por debajo de las poco deseables 900.000 ventas de 2006, pero muy por encima de las 285.000 de 2013, cuando el mercado tocó fondo. Según Josep Oliver, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona y responsable de este estudio, “de continuar en la línea prevista las condiciones de financiación y la mejora de la economía española”, esta cifra podría subir hasta las 526.000 unidades en 2018.

En estas circunstancias, sin duda, uno de los factores que está impulsando a muchas personas a comprar vivienda es la subida de precios y la sensación de que, ante la nueva fase alcista del mercado, más vale tomar la decisión cuanto antes.

Optimismo

Respecto a la evolución de los precios de la vivienda (nueva y usada) los analistas de Anticipa Inmobiliaria apuntan a la continuidad del actual periodo de expansión, aunque algo más contenida (un 5,8% de aumento en el cuarto trimestre de 2017 y otro 5,0% a finales de 2018). Con estas subidas, el precio de las casas acumularía un aumento del 22% a finales del año que viene desde que empezaron a recuperarse tras la crisis. Aunque desde la entidad explican que estos todavía se situarían en un nivel medio, cerca de un 23% por debajo de los registros de 2007.

El análisis de Anticipa Inmobiliaria también aventura previsiones de producción de vivienda, verdadero termómetro de la actividad del sector inmobiliario. Según estos cálculos, este año se finalizarían unas 63.000 viviendas, una cifra que apenas variaría hasta 2019, cuando esperan que se construyan unas 63.400.

Aunque estos registros significan un importante aumento (superior al 48%) en relación al mínimo alcanzado en 2016 (42.700 viviendas terminadas), la dinámica de esta variable muestra todavía registros situados un 90% por debajo de los máximos de la expansión y se queda muy lejos de la producción de 150.000 viviendas nuevas al año que tanto el sector como la mayoría de analistas estiman como la que necesita nuestro país.

Oferta mayoritaria de vivienda sobre plano

Pese a que la producción de obra nueva diste aún de su nivel óptimo, la realidad es que en determinados lugares de España, especialmente en Madrid, Barcelona y algunos destinos de costa, la actividad promotora ha despertado con un dinamismo que cada vez se va extendiendo a más capitales de provincia del país, en función de su recuperación económica y del empleo.

Es precisamente este repunte de la actividad promotora, unido al agotamiento del stock en estas zonas, lo que hace que el Sima Otoño, una feria concebida en sus orígenes para ayudar a bancos y promotoras a liquidar el excedente de casas producidas durante el boom, se haya convertido en un salón inmobiliario de venta sobre plano.

Según informa la organización del certamen, de las 10.000 casas que se ofertarán en el salón durante estos tres días, 9.000 se comercializarán en fase de construcción y sólo 1.000 será producto terminado, llave en mano. Éste es, sin duda, uno de los mejores indicadores de la recuperación que ha experimentado el mercado de la vivienda.

Es, además, un dato que no debe pasar desapercibido para los posibles compradores, ya que el hecho de que el producto ofertado sea totalmente nuevo hace que éste responda a las características comunes que tienen los proyectos inmobiliarios del nuevo ciclo y que los distingue de los que se iniciaban durante la burbuja: apuesta por la calidad, el diseño y la eficiencia energética, las zonas comunes pensadas para el ocio y un servicio de posventa muy profesionalizado.

Retos pendientes

Pese a que todo parece ir de cara para el sector inmobiliario, hay algunos desajustes que preocupan tanto a las empresas promotoras como a la propia organización del Sima. Probablemente, el primero de ellos sea la dificultad que están encontrando los jóvenes para acceder al mercado de la vivienda, especialmente en compra.

Una de las características de esta fase de recuperación del mercado de la vivienda es que ésta ha venido impulsada por la llamada demanda de reposición, formada por familias que venden su casa para comprar otra que se adapte mejor a sus necesidades. Sin embargo, los jóvenes se encuentran sin este ahorro previo y en una situación de inestabilidad laboral y precariedad salarial que les impide acceder al mercado.

Según los datos elaborador por el Sima junto con Sociedad de Tasación, en base a los registros de visitantes de la feria, en la edición de primavera de este año, el porcentaje de jóvenes que acudió al salón fue el más bajo desde 2008. Los visitantes entre 25 y 35 años supusieron únicamente el 34,8% de los asistentes, cuando la media en la serie histórica ha sido de 49,9%.

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